Capítulo X.- Ser
He tardado en escribirte, amor mío, porque creí que ya te había lo dicho todo. Comprendo ahora que he pecado al suponerlo; pues cada que te veo y te beso, mi cuerpo y mi alma mandan miles de mensajes al mundo. Mensajes que todos ven, pero pocos saben interpretar… En tiempos como estos, donde la mayoría de las personas se encuentran distraídas de la vida, buscar y encontrar el amor verdadero y eterno pareciera un cliché barato y desprestigiado… Pero no, nada se pierde con intentar. Y agradezco que tú lo hayas hecho. (…) No, amor. Esto no es alargar la prórroga del fin. Esto es volver a comenzar. No para evitar los errores, sino para volverlos a cometer; para abrir los ojos y observar cada parte, cada esencia, cada menester. Sólo así comprenderemos el por qué de Ser. Hoy, con la brisa del océano en el alma, me acerco a tu oído y te susurro lo que me ha faltado decir: Derribaste mis barreras. Has entrado de golpe a mi vida moviéndote como las olas del mar, alteras mis sistemas...